Un check-in de 15 segundos
Elegís cómo llegás y listo. No hay paso dos ni formulario: ese único dato define cómo se arma el día.
Planificación que empieza por cómo estás.
Un check-in de 15 segundos y tu día se reordena solo: lo esencial cuando venís con poco margen, todo cuando tenés aire.
Gratis y sin tarjeta. Tus datos son tuyos: podés exportarlos o eliminarlos cuando quieras.
Un planner que te pregunta cómo estás antes de decirte qué hacer. Estas son las cuatro decisiones que lo definen.
Elegís cómo llegás y listo. No hay paso dos ni formulario: ese único dato define cómo se arma el día.
Con cansancio o ansiedad, el plan se reduce a lo que no puede esperar. Lo demás sigue ahí, sin vencimiento.
Lo que quedó pendiente no se pone en rojo ni se acumula. Al día siguiente decidís: pasa a hoy, vuelve a la bandeja o se descarta.
La agenda muestra el aire que te queda, no solo lo ocupado. El tiempo libre también es parte del plan.
Para que no haya sorpresas: hace una sola cosa, y la hace con cuidado.
No es terapia
Ni la reemplaza. Es una herramienta de organización que tiene en cuenta cómo estás.
No es un chatbot
Nadie te va a contestar con frases motivacionales. Solo tu lista, acomodada a tu día.
No es un tablero de productividad
No hay rachas, ni puntajes, ni gráficos de rendimiento. Tu constancia no se mide.
No es para equipos
Es tuyo y de nadie más. Un espacio personal, sin nadie mirando.
Tus check-ins son datos sensibles y solo los ves vos. No se venden, no se comparten y no alimentan publicidad. Podés exportarlos o eliminarlos cuando quieras. Cómo cuidamos tus datos
Cuando existan funciones de pago, el núcleo —check-in, plan del día, tareas y calendario— va a seguir siendo gratuito. Y parte de lo que se recaude va a financiar sesiones de terapia para quien no pueda costearlas.
Sin tarjeta y sin prueba limitada. Un espacio para ordenar el día a tu ritmo.